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jueves, 26 de septiembre de 1996

El Santísimo Cristo de los señores Chapela Seijo y López Freire

Carta publicada en Faro de Vigo el 26/09/1996. 

Antes de nada aclarar que el orden del encabezamiento se obtuvo mediante un sorteo ante las atentas, desinteresadas, perplejas y porque no, bonitas miradas de las ilustres señoras de esta villa Doña Maria De Los Cármenes Pena Soage, Doña Maria De Las Ritas Pena Soage y Doña Maria De Las Isabeles Villanueva Soage (el “de las” suena como más importante) ya que el notario me salía muy caro.

Bien, el Santísimo Cristo viene producido porque los señores (cómo era el orden) ¡Ah sí! Chapela Seijo y López Freire querían encabezar ambos la procesión ya que el señor alcalde pasa de celebraciones de este tipo. El primero alega que si no va el alcalde, él como ex-alcalde y senador en la actualidad le corresponde a el encabezarla y el segundo alega que si no está el alcalde le corresponde a él el encabezamiento como concejal y segundo de a bordo.

No me voy a pronunciar sobre quién debería ir delante (ya que tampoco lo sé) pero sí me gustaría que ambos señores reflexionaran un poco sobre la imagen que están dando ante unos electores que los votaron para representarlos en Madrid y el ayuntamiento respectivamente.

Me siento profundamente decepcionado por ambos ya que los conozco personalmente: el primero tenemos salido en el mismo grupo de amigos cuando éramos “jóvenes” y el segundo fue profesor mío durante dos años y nunca me esperé esto de ambos.

Yo creo que si uno de ellos le dice al pueblo que él cree que tiene derecho a ir delante por tales argumentos pero para evitar polémicas se lo cede al otro nos darían un ejemplo de civismo e incluso estoy convencido de que ganaría algunos votos (que supongo que es lo más importante para ellos).

Esperando que esta carta os sirva de reflexión para ambos (perdonar que os tutee, pero es que estoy harto de todos los mamoneos que hay en este pueblo por tonterías) José Manuel y César y en lo sucesivo os dediqueis a cosas más importantes para solucionar los muchos problemas que aquejan a nuestra hermosa villa.

Una aclaración. El diluvio universal que cayó el domingo por la tarde noche estoy convencido de que fue un castigo divino por utilizar al Santisimo Cristo para dirimir sus diferencias ya que dicha procesión es un acto de fé cristiana que mueve a miles de personas y como decía una frase de cuando yo iba a la escuela (no sé si es Antiguo o Nuevo Testamento, Sacramentos o Mandamientos) “No tomarás el nombre de Dios en vano” o como decía Cristina “Dios castiga” y la fé cristiana nos habla entre otras cosas de humildad (supongo que si querían ir en la procesión será porque son creyentes y no como dicen las malas lenguas que van para sentirse importantes) como decía en vista del éxito obtenido lo que deberían hacer es ir a Aldán al “Jungle Park” y desahogarse a gusto haciéndose la guerra.

miércoles, 31 de julio de 1996

Castrelos, Juan Pardo y algunos privilegiados

Carta publicada por Faro de Vigo el 31/07/1996

El pasado 23 de julio me dispuse como otras veces a ir a Castrelos a ver un concierto en este caso a Juan Pardo.

Como me temía a mi llegada al parque a las once menos cuarto (me es imposible llegar antes por motivos de trabajo) ya no había localidades y entonces me dispuse a hacer lo que en otros conciertos que tampoco había localidades, es decir irme para la parte superior donde no hay que pagar. El concierto duró desde las once hasta la una.

Como otras veces sobre las doce y cuarto me fui hacia una de las puertas de acceso para ver si las abrían cuando va a acabar el concierto.

Al llegar allí había tres señoras con la misma intención que yo, pero la pareja de “porteros” no tenían intención de dejar pasar a nadie bajo ningún concepto hasta que acabara el concierto.

Me fui desilusionado hacia un lateral para poder seguir viendo y a las doce y media me decidí a volver a intentarlo y me volví hacia la puerta dispuesto a usar todo mi encanto como había hecho en otros conciertos para poder entrar, pero nada, la parejita no estaba por la labor.

Me quedé allí un poco herido en mi vanidad, pero claro los años no pasan en balde y ahora con mis treinta y cuatro, mi calvita y un poquito más foca que hace diez años cuando tenía aquella melenita rubia es normal que vaya perdiendo atractivo.

Pero a la una menos veinte veo que a la chati se le iluminan los ojos y se decide a abrir la puerta y me digo claro “Varu” aun queda algo de encanto (eso me lo llamo cariñosamente cuando hablo conmigo mismo). Pero cuál es mi sorpresa cuando veo que no es por mi sino porque llega el señor alcalde y su séquito de unas ocho personas y una vez que han entrado se vuelve a cerrar.

En ese momento se te queda una cara de gilipollas como para sacarle una foto y enmarcarla y aunque protestamos, la puerta siguió cerrada (una señora incluso llegó a ofrecer unos cuantos votos a cambio de entrar). Después de la sorpresa empiezas a pensar y a analizar la situación y llegas a un par de conclusiones:

1. Supongo que el señor alcalde y séquito tendrán invitación (no me los imagino haciendo cola para comprar las entradas) cosa que no me parece muy lógica, pero sé que es así, lo que me desagrada es la hora en que llegaron (prácticamente con el concierto ya acabado) pues no me los imagino lo poco que quedaba de concierto de pie, es decir, supongo que tendrían sus sillas reservadas además no sé por qué en un sitio bastante privilegiado y estuvieron todo el concierto vacías pudiendo haber sido ocupadas por gente como yo que no teníamos entrada (yo si me dicen que puedo ocupar una silla que está reservada para una persona importante y que en cuanto llegue tengo que quedarme de pie, por ver a Juan Pardo de cerca hubiera aceptado).

2. Recuerdo un concierto de Moncho Borrajo en el que el “compañeiro” en ese momento alcalde de Vigo estuvo desde el principio también en sus sillas reservadas supongo (tampoco me lo imagino haciendo cola para comprar sus entradas) y tuvo que capear todo el ataque del bueno de Monchito (nunca supe si se arrepintió de haberlo traído).

Después de esta decepción encima acaba el concierto y las puertas siguen sin abrirse, es decir ni la última canción pudimos ver a Juan Pardo de cerca.

En todos mis años de ir a Castrelos nunca me había pasado esto por eso les pido a los responsables de la organización que deberían tener un poco más de respeto hacia la gente que quiere pagar pero no hay localidades y a las autoridades un poco más de tacto hacia los demás.

¡Ah! por cierto Juan Pardo “chapeau”.